MILE.
Desperté con mi bella esposa durmiendo al lado mío boca abajo. Acaricié la curva de su espalda rozando su trasero y con una sonrisa maliciosa me puse a horcajadas sobre ella para dejar besos a lo largo de su columna y espalda. Cokkie comenzó a removerse y soltar risitas.
—¡No! ¡Me das cosquillas! —dijo despertando y seguí con mi jueguito —¡Mile!
—¿Si esposa?
—Me haces muchas cosquillas, ya basta. —se quejó riéndose. Se volteó poniéndose boca arriba dándome una perfecta vista de sus seno