CORNELIA
Pasamos el día recogiendo nuestras cosas para que estuvieran listas cuando el cochero viniera a buscarnos. Hicimos el amor varias veces durante el día, disfrutando de nuestros últimos minutos de soledad en esta bonita cabaña.
—¿Volveremos? —le pregunté a Mile cuando terminamos de vestirnos.
—Por supuesto, siempre que deseemos estar a solas lejos del resto del mundo, éste será nuestro escondite. —sus manos rodearon mi cintura. —Nuestro espacio.
—Solo nuestro —Mile se inclinó y yo le