MILE.
Llegué a la casa buscando a mi esposa. Los sirvientes me dijeron que había salido y cuando regresó se encerró en el dormitorio ordenando que nadie la molestara. Subí y entré a la habitación sin tocar, Cornelia estaba con una expresión pensativa sentada frente al ventanal.
Ella volteó a mirarme con una sonrisa.
—Los sirvientes me informaron que saliste. —dije acercándome a ella.
Sostuve su mano y la hice ponerse de pie, abrazándola de la cintura. Cokkie echó sus brazos alrededor de mi cue