DÍAS DESPUÉS.
COKKIE
Había recibido una nota de parte del señor Mile, donde me pedía visitarlo en una dirección que desconocía, llevaba el libro de siempre “los amorres de Casiopea” quería que terminar de narrárselo. Cuando la diligencia me dejó frente a la casa de dos plantas, la fachada me pareció bella y sencilla, tenía grandes ventanales y un frente bien cuidado. La reja de entrada estaba abierta, caminé hacia la puerta de la casa y al golpearla fue el señor Mile quien me recibió.
—Señor