Claudia se ha ido y para no regresar. Esta vez nada del poder, dinero e influencias de Dominic la harán cambiar de idea. Ha encontrado una nueva oportunidad de ser feliz pero Dominic no piensa ponérselo fácil.Dominic sabe que el tiempo está en su contra. Mientras sostiene la invitación a la boda de Claudia sabe que si no detiene dicha ceremonia la perderá para siempre.
Leer másC1-NOVIO HUMILLADO.
—¿Grayson? ¿En serio creíste que iba a desperdiciar mi vida con un hombre tan frío y aburrido? ¡Ojalá encuentres a otra pobre idiota! ¡Una que aguante tu personalidad de nevera averiada!
El salón se llenó de risas, algunas nerviosas y otras descaradas.
“Qué humillación” murmuró una mujer con collar de perlas.
“Siempre supe que ese compromiso era una farsa” comentó otro.
Esa noche, la familia Langley no habia escatimado en gastos, cuando organizó la mejor fiesta de compromiso de Londres. Todo para anunciar con bombos y platillos la "unión perfecta" entre Katerina Langley y Grayson Maxwell.
El padre de la novia, Reginald Langley, un hombre de porte imponente, habia tomado el micrófono y habló con una sonrisa ensayada.
—Queridos amigos, familia, aliados —comenzó—. Esta noche celebramos más que un compromiso. Celebramos la unión de dos imperios. Llamo a mi hija y a su prometido, Grayson Maxwell, para que me acompañen.
Grayson habia dejado su copa y caminó hacia su futuro suegro, que soportaba por una sola razón: Los Langley le habían robado algo. Y esa boda era su forma de recuperarlo… aunque eso implicara compartir el apellido con una muñeca de porcelana cabeza hueca como Katerina. Se detuvo al borde del escenario y espero... pero comenzó a tensarse, cuando Katerina no apareció y los murmullos comenzaron.
Por otro lado, Mirabelle Langley, la matriarca de la familia, apretó el abanico en su mano.
—¿Dónde demonios está esa niña? —siseó entre dientes, mientras caminaba entre los invitados.
Los minutos se estiraron y Reginald, molesto, chasqueó los dedos hacia uno de sus guardaespaldas, que asintió y se alejó por un pasillo lateral.
Entonces, una de las empleadas apareció pálida y temblorosa. Se acercó a Reginald y le susurró algo al oído, haciendo que su rostro, se transformara en una máscara de furia contenida.
—¡Miren lo que está en las redes! —gritó de repente un invitado, alzando su teléfono.
Todos sacaron los suyos. En cuestión de segundos, el salón se llenó de luces de pantallas, de jadeos, risas contenidas, y expresiones escandalizadas.
Y Grayson Maxwell vivió la peor humillación en sus 29 años de vida.
Katerina, su prometida, estaba en una isla tropical. Bronceada, en bikini y siéndole infiel con su entrenador personal y habia subido un video en las redes para humillarlo.
Grayson detuvo el video y bajó lentamente el teléfono, su rostro era inexpresivo. Sin embargo por dentro, era lava contenida y Reginald al verlo, dio un paso al frente, tratando de excusarse.
—Esto… esto es un malentendido, señor Maxwell… Le aseguro que mi hija…
—¿Un malentendido? —Grayson lo interrumpió con una mirada peligrosa—. Su hija dejó bien claro lo que piensa. Y ahora yo dejaré algo igual de claro.
Agarró una copa de champán. La levantó como si fuera a brindar… y de pronto, la estrelló contra la mesa. El estallido de cristal sacudió a todos.
—Tienen exactamente un día —espetó—. Una día para encontrar otra novia que salve tu patético imperio financiero, Langley. Si no, mañana, cuando la bolsa abra, me aseguraré personalmente de que cada acción tu empresa valga menos que el cristal roto de esta copa. Y créame —sonrió con malicia glacial—, tengo los medios y los contactos para convertir el apellido Langley en sinónimo de quiebra.
Cuando terminó, dio media vuelta y salió, dejando atrás un silencio incómodo y decenas de teléfonos todavía grabando.
Christos estaba furioso, habían sido descuidados. Por suerte el imbécil tenía mala puntería. Miró la cara de culpabilidad en Mika. Y si había algo que lo cabreaba era que otros se culparan por lo que un jodido loco hacía.—Ana quiere que se marchen.— ¿Marcharnos? No nos vamos y punto. Sé que fue herida, iré a verla.—Ya me encargué de ello, me preocupa más la parte emocional.—Podríamos sacarla por aire pero ese imbécil desaparecería. Los drones lo muestran solo junto a un jeep. Es tan estúpido que se ha lanzado en esto solo.
Entraron a la unidad de cuidados intensivos y les permitieron cargar a Thomas. Lloraron, se enojaron con Dios. Era demasiado pequeño, el mundo perdía el chance de conocer a un ser humano extraordinario.Sebastián llegó al rancho cuando eran casi las dos de la tarde. Juliana le esperaba viéndose ansiosa. Desde que había salido del hospital siempre sufría de ansiedad. Sin embargo ese día estaba distinta.Ni que decir de que cuando al verlo se le tiró a los brazos. Lo que lo puso furioso fue verle el labio partido y el ojo morado.— ¿Qué pasó, bonita? ¿Quién te golpeó?—Mi padre ha
Claudia llegó a casa sin hambre, lloraba porque tenía miedo por su bebé. De que fuese un caso grave y sufriera de complicaciones severas. Christos la acompaño a descansar y tras dejarla descansando fue a su despacho y se sentó a llorar. Temía al igual que Claudia, por la vida de sus bebés.Costas que llegó a visitarlo abrazó a su hijo y lloró con él.—Mis nietos son Zabat. Serán fuertes y hermosos. Ahora hablaré con Nana y con Carintia. Así evitaremos que se sobresalten y alteren a Claudia.— ¿Crees que los rechazaran?—No hijo, quiero evitar que se alteren cuando les diga que les ofrecieron un aborto.Costas entró a su c
Mientras Sebastián se mantenía acompañando a Juliana, Mika estaba en casa, de mal genio. Unas horas antes la madre de Ana la había llamado pidiendo perdón. Le dijo que el padrastro había fallecido y que la necesitaba a su lado.Decía que había confesado sus crímenes y que ahora sí le creía, maldita vieja y maldito el blando corazón de Ana. Así que ahí estaba, deseando ir con ella pero no podía, uno de los dos debía quedarse con Claudia. Aunque todo el clan Zabat estaba junto, era el guardaespaldas. Claudia era especial, entendía la necesidad de Christos de mantenerla a salvo pues él se sentía igual con Ana.Algunas horas después Christos llegó a su lado y por la ca
Dominic entró esposado y los miraba con odio, si el juez no daba la anulación, la cosa podría complicarse.El juez miraba con atención a Dominic.—Señores, después de leer con atención las evidencias, tengo clara mi sentencia. El juez encargado de registrar el matrimonio cometió fraude. La unión fue inscrita cuando Dominic en teoría, había fallecido. Basándome en eso, declaro este matrimonio fraudulento. Se retira la licencia a dicho juez.Dominic estaba furioso, se levantó y trató de llegar a Claudia pero los guardias de la corte estaban encima de él. Forcejearon hasta que logró soltarse y habiendo robado el arma a uno de ellos, apunt
Diez minutos después Claudia empezó a comer. Al principio creyó que la comida tenía alguna especia amarga que no conocía. Christos que había ido un momento por algo más de beber regresó unos minutos después para encontrar a Claudia en el suelo. El rostro estaba rojo y lleno de urticaria, los labios eran del doble del ancho normal.—Clau…—Me duele…no puedo respirar…Aunque no practicaba medicina, siempre llevaba con él un maletín con cosas de emergencia pues como Claudia era alérgica a los mariscos, le asustaba que algo como lo que pasaba en ese momento sucediera. Había girado la orden de no tener nada de ese tipo de produc
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