Mundo de ficçãoIniciar sessãoChristos estaba furioso, habían sido descuidados. Por suerte el imbécil tenía mala puntería. Miró la cara de culpabilidad en Mika. Y si había algo que lo cabreaba era que otros se culparan por lo que un jodido loco hacía.
—Ana quiere que se marchen.
— ¿