Capítulo catorce

Aparcamos junto al establecimiento de Berman, nos bajamos del auto y subimos juntas las escaleras hasta llegar a la puerta. La abrimos y entramos. El lugar estaba más luminoso y con más clientela, divisamos a Berman al fondo con un cliente y nos acercamos a él, se alegró al vernos, llamó a uno de sus trabajadores para que le atendiera a la persona que estaba a punto de dejar para atendernos.

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