Mundo de ficçãoIniciar sessãoEstaban llamando a la puerta de mi cuarto, me resultaba difícil abrir los ojos, pero esforzándome un poquito lo conseguí. Me levanté de la cama y abrí la puerta, Eddy estaba allí de pie con una de sus sonrisas, estaba arreglado, parecía que ya se iba.
—Buenos días dormilona.







