82. ¡No, no me toques! No después de mentirme.
Evan se levantó de pronto incapaz de seguir sentado, mirando a su padre, luego a Marjorie una y otra vez con la mirada desencajada y roja a causa de las lágrimas contenidas, llevando la mano hasta su cabeza, agarrándose el cabello.
Le estaba costando mucho respirar, en ese momento se sentía llevado de vuelta a los 17 años cuando era un estúpido adolescente de que se enteró de la muerte de la hija de Marjorie, su primer amor al que había rechazado únicamente por lo que pudieran pensar los demás.