55. ¿Por qué no tomas mis llamadas?
— M*****a resaca — gruñía Charlie bebiendo café para llevar de un vaso de cartón que había comprado en la cafetería de la esquina — ¿Cuándo aprenderé a no salir si trabajo al día siguiente?
Si, ese día, Charlie amaneció malhumorado y no precisamente porque hubiera tenido una mala noche, más bien todo lo contrario, fue una noche inolvidable junto al mayor imbécil que conocía o eso había creído hasta entonces.
Y es que el maldito era perfecto, no solo follaba como los dioses, sino que su conversac