2.14. de Estoy aquí, Lia.
Lía estaba destrozada tras la noticia de su embarazo perdido. No podía dejar de llorar. La incredulidad se mezclaba con su desesperación, haciendo que cada sollozo la rasgara más por dentro. No era capaz de creer lo que estaba sucediendo, y decidida a aferrarse a cualquier esperanza, intentaba negociar con el médico.
— Doctor, por favor — balbuceaba entre lágrimas —¿podría estar equivocado? Tal vez si esperamos un poco, el corazón de mi bebé volverá a latir. Por favor, debe haber algo que podam