14. ¿Acaso estás huyendo?
Algo que no sabría describir se detuvo de repente, tal vez fue el tiempo a su alrededor, tal vez el espacio, tal vez ella misma o su percepción de las cosas, lo que no se detuvo fue la boca de Evan apoderándose de la suya y la forma posesiva en que reclamó el espacio con su lengua, cada rincón, volviéndose más y más demandante a medida que sus labios parecían querer comerse el uno al otro.
— Evan…— su nombre salió como un gemido solo el momento en que Evan la dejó separarse antes de volverla a