18. No los cité aquí para hablar de mi vida privada.
Marjorie se pellizcó un par de veces en el brazo tratando de despertar, en el tercer intento solo un suave jadeo por el dolor que le provocó, dándose cuenta de que no estaba soñando, que realmente estaba despierta y que se había encontrado con el hombre más maravilloso del mundo.
— Necesito que cargues a Ian un momento.
—Por supuesto— contestó de inmediato riendo y tomando al pequeño al que de inmediato empezó a hacerle carantoñas.
Solo cuando el niño fue tomado en brazos, fue que George se arr