Una luna rechazada. Capítulo 36: Conversación
Alanna.
—Y por eso necesito ir a mi hogar... —dije, mordiéndome el labio inferior.
Le estaba contando a Dorian sobre la última llamada de mi padre. Necesitaba decirle que él ya sabía sobre todo, porque tenía el poder de la telepatía y se metió en mi cabeza sin permiso.
—¿Dices que tu padre puede leer mentes? —cuestionó, un poco consternado.
Ambos estábamos sentados en una banca que quedaba en la mini plaza de su pueblo, donde los niños corrían de un lado a otro con inocencia.
El viento sopló y