Una luna rechazada. Capítulo 35: El amor
Alanna.
Estaba en la habitación de Dorian, acostada y sin una prenda que cubriera mis partes más íntimas.
Todavía me daba vergüenza que él me viera de esa forma, ya que no apartaba sus ojos y me analizaba como si yo fuera una escultura.
Se acomodó y puso mis piernas en cada extremo para que quedaran abiertas ante él. Yo no podía hablar por la tembladera en mis labios.
—Probemos algo nuevo... —avisó, mirando mi entrepierna.
—¿Q-qué vas a hacer?
Recordar el sueño que tuve solo alteraba más los la