Una luna rechazada. Capítulo 37: Mala espina
Alanna.
—¿No tienes más nada que hacer, Lorena? —La rubia rodó los ojos.
—Para ser sincera, no —Arrugó la boca—. Sabes muy bien lo que eres, no aparentes ser otra cosa porque ese papel no te queda.
¿Qué tenía en contra de Sofía? Tuve que levantarme y hacerle frente porque no iba a permitir que alguien la insultara frente a mí.
—Oye, no es por nada, pero tus palabras están siendo muy crueles —le dije, sin miedo.
Ella me inspeccionó de pies a cabeza como si yo fuera una mosca a la que podía aplas