Caleb.
Sabía que estaba mal acabar con los humanos, pero esos cazadores podrían meterse en nuestros asuntos si no lo evitaba a tiempo.
El hecho de que supieran nuestra ubicación, ya era peligroso. Esperaba que Eris no tuviera nada que ver con la Orden Plateada.
—Estás loco, de verdad —soltó Laia, cruzada de brazos—. No voy a dejarte solo.
—Pensé que ya no te preocupabas por mí —insinué, mirándola de reojo—. ¿O vas a buscarme ahora? Después de todo, lo de Leo no funcionó para activar tu poder y