Capítulo 36.- Ya sé lo que hiciste...
El almuerzo transcurrió con una charla amena. Cada quien daba sus respectivas opiniones acerca de qué cosas podrían comprarse para decorar la panadería. Yo solamente me dedicaba a escuchar con atención cada una de sus sugerencias. Mientras me mantengo perdida en mis pensamientos recordando ese beso que no dimos en la cocina, en definitiva , ya se le está haciendo costumbre eso de querer besarme cada vez que le venga en gana.
Ni en mis peores pesadillas llegué a imaginar que el arrogante y prepo