NICOLLE
Me sentía cansada débil, temía por mis hijos. Éstas no eran las mejores condiciones para que ellos se desarrollaran pero no tenía alternativa. Escuché los pasos apresurados y la fuerza y estruendo de la puerta me hizo sobresaltar.
Pierre lucia bastante agitado y no me pasó desapercibido la soga que sostenía en sus manos.
—Terminaré con todo hoy Nicolle.
— ¿Qué haces? ¡No! —el me agarró con fuerza y comenzó amarrar mis manos con la gruesa soga.
—Cállate, me harté de todo de ti con tu