JESÚS
— ¿Qué es lo que piensas Mon Amour? —pregunté al tenerla tan callada y pensativa.
—Tengo miedo de Pierre, si fue capaz de llegar a estos extremos no quiero imaginar…
—Basta Mon Amour, ese borracho y jugador no volverá a molestarnos te lo juro —dije para intentar tranquilizarla, pero yo era el más preocupado por la situación del francés, si el desgraciado seguía vivo se había escondido muy bien, tenía a media España tras su pista y mis hombres en Francia aun no me habían dado detalles de v