Capítulo 22

ELENA

El dolor estaba comenzado a pasar, Antonio me trajo deprisa en una diligencia a la casa de su padre, la cual era la más cercana, me llevó en brazos hacia su antiguo dormitorio y me dejó en la cama con delicadeza.

—Elena. ¿Sigues sintiendo mucho dolor? —preguntó preocupado.

—No tanto, ya estoy bien.

— ¿¡Qué diablos pensabas al enfrentarte a esos hombres en tu estado!? ¿¡Acaso no pensaste en el daño que nuestro hijo pudo sufrir!?

—Antonio estaban secuestrando a Esmee, no podía quedarme plan
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