ELENA.
Entré a mi oficina y para mi sorpresa me encontré un presente sobre mi escritorio. Lo tomé y lo abrí, sonreí al ver los pequeños zapatos de bebé, había una tarjeta adentro de la caja.
"Elena compré estos zapatos para nuestro hijo. Espero sean de tu agrado".
—Este regalo dice mucho más que esta miserable nota. —cerré la caja y fui a buscarle. Lo encontré ocupado con su trabajo. Él detuvo lo que estaba haciendo y me miró con una ceja levantada.
— ¿Qué sucede?
—Solo... Quise agradecerte p