¿Qué se creía? ¿Que todo lo que había dicho y hecho se podía ignorar por completo como si no hubiera ocurrido?
—Andrés, no te arrepientas de tus palabras.
Dijo Luna con un tono frío y decisivo.
En ese preciso instante, Luna levantó el cuchillo que tenía en la mano y se dispuso a apuñalarle sin vacilar. Álvaro abrió de manera horrorizada los ojos de par en par con una mezcla de sorpresa y terror. Rápidamente le agarró la muñeca, pero llegó demasiado tarde. La punta del cuchillo ya se había hundid