—María todavía puede ser muy útil, pero te aseguro que en realidad no volverá a aparecer.
Luna levantó la cabeza y lo miró directamente a sus ojos sombríos.
—¡Y a mí que me importa! ¡Me da exactamente igual si te quedas con ella o si la mandas al espacio exterior! He olvidado por completo todo lo que ha pasado hoy, no tiene sentido alguno volver a hablar de eso. La mansión siempre ha sido tuya, yo solo estaba de invitada. Mañana le pediré a Emma que saque mis cosas de tu casa.
Álvaro se levantó