—¡Suéltame! ¡Si te atreves a tocarme, mi papá no te lo perdonará!
Renato se rio con arrogancia:
—¿Tu papá? Tu papá es un perfecto inútil.
—¡Auxilio, auxilio!
—Deja de gritar. Llevas ropa interior muy seductora. Qué puta.
Renato le dio una bofetada directo en el rostro. Luna giró la cabeza y se mordió, pero Renato agarró su cabello y lo tiró con fuerza.
Luna gritó de nuevo.
Justo en ese momento, un hombre bajó cautelosamente las escaleras desde arriba.
Luna se aferró a esta gran oportunidad como