Los hombres permanecieron totalmente indiferentes ante las súplicas incesante de la pareja.
—Lo siento mucho, pero eso no es decisión nuestra. Les dejo aquí el contrato. Cuando lo hayan analizado, pueden llamar al número de teléfono que hay en él y nuestro personal se pondrá de inmediato en contacto con ustedes. Esperamos sus noticias, señor y señora Vázquez.
Cuando los hombres se marcharon, Gonzalo agarró con rabia el contrato de encima de la mesa y lo rompió en mil pedazos.
—Esos tipos no tien