Andrés marcó otro número y dijo:
—Hazme un gran favor….
Después de explicarle la situación, Andrés llamó nuevamente a Luna.
Lo que escuchó en su teléfono fue un tono bastante frío:
—El número al que estaba intentando llamaba está apagado...
Tres de la madrugada.
La puerta de Luna resonó con fuertes golpes:
—Ábreme, he regresado. ¡Ábreme rápido!
Luna se tapó muy fuerte sus oídos y miró el techo oscuro y sin poder ver nada.
El acoso constante de Renato en medio de la noche ya se había convertido e