Capítulo 87
Sin embargo, su destinario era también este restaurante…

Efectivamente, en cuestión de medio minuto, las personas llegaron y se abrió la puerta del restaurante.

—¡Vaya, esto es todo un gran banquete! ¿Por qué nunca lo hemos disfrutado antes? ¡Qué extravagante está el gordo!

— Me estoy muriendo de hambre. Oye, amigo, dame un tenedor y un plato.

—¿No tienes tus propias manos?

—Hermanita, muévete un poco. Ya no tenemos espacio.

Sin decir nada, Luna le hizo espacio arrastrando una silla.

Carlota se
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App