Emma tomó de inmediato al niño en brazos y le dijo a Luna:
—Señorita, primero lo voy a bañar.
Luna aceptó:
—Adelante.
Ella le dio una probada al pastel, y no era para nada igual a lo que ella había hecho, tenía un sabor la verdad demasiado dulce.
—Coloca estas cosas en el refrigerador por ahora, mañana las haré yo misma.
—De acuerdo, señora.
Andrés se quitó al instante el saco y se lo entregó al sirviente, colgándolo en el perchero de la entrada. Luego se acercó a ella.
—¿No te gustó el pastel