Si no fuera por eso, el niño no habría sufrido nada en lo absoluto…
Pero, de inmediato se apresuró a cocinar un poco de sopa de verduras.
Luna sintió que alguien estaba a su lado, la palma de la mano que sostenía la intravenosa estaba algo caliente. Abrió los ojos de repente y lo primero que vio fue a la persona que menos quería ver. Abrió débilmente la boca:
—¿El... el niño?
—Él ya está bien, hay alguien cuidándolo en el pabellón —le respondió él de inmediato —. ¿Tienes hambre? ¿Quieres comer a