—No te preocupes, puedo esperar —le respondió muy tranquila Luna.
Ella estaba de pie frente a la sala de operaciones, con un fuerte nudo en el estómago y un frío intenso. Ahora que lo pensaba un poco, Luna no podía evitar el temor, ¿acaso Asterio realmente era su hijo?
Cuando el incidente le ocurrió a Asterio en la habitación, Luna sintió como si tuviera una fuerte conexión espiritual, el agudo dolor en su corazón la despertó de golpe, y en su sueño... su hija tenía el mismo rostro que Asterio…