Andrés se acabó todos los tamales que le trajo Emma. Antes, su comida favorita eran precisamente los tamales de Doña Liora. El sabor era exactamente igual.
Afuera dejó de nevar por un momento y de repente volvió a caer una gran nevada. Del cielo caían grandes copos de nieve que cubrieron por completo el suelo de una gruesa capa blanca y brillante como las perlas.
—Leonardo y yo estamos invirtiendo en un instituto de investigación contra el cáncer. Pronto se acabará tu enfermedad y, dentro de me