A las nueve y media de la noche, Andrés se sentó tranquilamente en el sofá de la sala de estar, escuchando el reporte que le daba el chofer, Zack, sobre lo que le había pasado a Luna durante el día.
—Así es, la señorita estuvo un buen rato con esa otra jovencita, y cuando llegó a casa, ya se encontraba en tal estado.
Andrés clavó una mirada muy fría en Emma:
—¿¡Qué opinas de esto?
—Vaya, señor, te lo has imaginado todo. ¿No lo recuerdas? Pasado mañana es el cumpleaños de la compañera de la señor