—¡No te muevas!
De pronto, Andrés habló con un tono frío, dejando paralizado al director del proyecto en su sitio. Todo el personal presente en la sala de juntas mantenía la cabeza agachada, sin atreverse a pronunciar ni una sola palabra. Andrés era muy conocido por ser serio, especialmente severo con sus subordinados. Una simple frase suya podía hacer que alguien renunciara en el acto.
Asterio se removió algo inquieto en el regazo de Andrés, tomando con su manita el cabello del hombre, lo cual