—¡Mamá, ha llegado mi hermano! —exclamó Perla muy emocionada, señalando hacia un lugar.
Luna también miró hacia allá. A poca distancia, había un joven que parecía ser un estudiante universitario, vestido con una simple camisa blanca y pantalones negros, con el cabello muy oscuro y corto. Él les hizo señas.
—Mamá, quiero ir a jugar con él.
—Bien —sonrió con agrado Carolina.
Ella la soltó y Perla corrió emocionada directo hacia el muchacho.
Al ver su delicado rostro, Luna se quedó un poco sorpren