El médico suspiró con pesar:
—Me temo, señora, que el señor se encuentra en un estado demasiado grave. No puedo garantizar su recuperación... Mi consejo sería buscar atención médica en el extranjero, quizás ocurra algún milagro... Cada año, algunos pacientes con cáncer terminal logran sobrevivir por un verdadero milagro. El señor quedará a merced del destino que le depare el cielo...
Abigaíl se convenció:
—Muy bien, haremos lo que usted recomienda.
Frente a ella estaba el mismo doctor que atendí