Una enfermera estaba colocándole una vía intravenosa a Luna. Luna le preguntó:
—¿Podrías llamar al doctor Montenegro, por favor? Necesito hablar urgente con él.
—Aún está en cirugía. Tomará unas dos horas. Le transmitiré el mensaje cuando haya terminado —respondió al instante la enfermera.
—Gracias.
—De nada.
Luna cerró un poco los ojos. Tal vez debido al dolor, lo que la hacía lucir pálida. En ese momento, Andrés regresó al pabellón. Acababa de hacer una llamada telefónica. Se sentó con firmeza