Luna fue tirada con gran violencia al suelo de golpe.
Gabriel, exhausto y con la cabeza agachada, fue arrastrado por un guardaespaldas. Su cabello negro y desordenado le caía sobre la frente, ocultando así sus ojos cansados y sin brillo. Tenía grandes moretones en los brazos y su ropa estaba completamente manchada de sangre. En sus ojos ya no se veía el brillo de la vitalidad.
Andrés tomó un palo de golf que estaba cerca y se acercó a él malévolamente con una presencia peligrosa, como si estuvie