¿Llegaron Abigaíl y Frida? Al escucharlo, Luna se puso de pie instintivamente, pero Andrés la detuvo al instante:
—¿Adónde vas?
Ella le respondió:
—No debo aparecer.
Andrés levantó con fuerza la cabeza, ordenándole con una mirada fría y decidida:
—Siéntate y come.
Antes de que Luna pudiera decir algo, llegaron dos personas con intención de culparla. Frida aún llevaba puesto un hermoso vestido elegante que usaba para recibir a los invitados. Había estado sentada por un largo rato en la habitación