Justo cuando ella iba a levantarse para regresar a su habitación, él la detuvo firmemente con la mirada y evitó que diera el siguiente paso:
—Termina de comer antes de subir las escaleras.
Luna percibió su feroz mirada y decidió no decir nada más. Volvió a sentarse. Andrés encendió un cigarrillo y se recostó con tranquilidad hacia atrás, mientras le decía a Abigaíl:
—No entiendo de dónde saca el coraje suficiente para venir personalmente a buscarme y exigir explicaciones. ¿Planeando secretamente