Después de finalizar la llamada, Luna no prestó atención alguna a las dos personas en la habitación. Siguió muy juiciosa limpiando la habitación. Frida se acercó a Andrés y le dio un ligero golpe en el brazo:
—Cariño, ya es hora de irnos. El personal del hotel nos está esperando.
Al ver la expresión tan indiferente de Luna, Andrés no pudo evitar sentirse irritado en su interior. Cuando finalmente pudo salir con Frida, se volteó y lanzó una furiosa mirada a Luna, dejando caer una hoja de papel al