Luna no estaba en casa. Andrés también sabía muy bien que ella debía haber ido al hospital. A su lado se encontraban sus guardaespaldas, por lo que no se preocupaba de que se escapara. Decidió regresar a la compañía, ya que aún tenía muchos asuntos importantes que atender.
Al entrar a su oficina, se encontró casualmente con María, a quien no había visto en mucho tiempo, sentada en su escritorio.
—Parece que ya no ocultas tus intenciones ahora. Antes nunca pondrías una foto de Luna en tu escritor