El pasillo de emergencia estaba iluminado por las tenues luces de los sensores. Luna se apoyaba con firmeza en la pared, envuelta por la sombra de una figura alta. Él bajó la cabeza, con respiración muy agitada, y su vista se fijó claramente en la punta de la nariz de la muchacha, mientras le decía:
—¿Quieres intentarlo en el pasillo?
Las luces no eran muy brillantes, y su luz amarillenta envolvía por completo los afilados rasgos faciales del hombre. En esa corta distancia casi íntima, bajo la m