Andrés subió rápidamente las escaleras y vio que la puerta de la habitación estaba abierta.
Luna ayudó a Miguel a darse una ducha. Le costaba mucho sacarlo del baño. Lo sentó con gran esfuerzo en una silla de ruedas y comenzó a secarle el cabello con un secador. En el suelo había ropa sucia que le había quitado, así como sábanas y fundas de almohada.
Después de secarle suavemente el cabello, Luna lo peinó. El clima estaba agradable ese día, así que tenía la intención de dejar que su padre tomara