—¿Eso todavía no es suficiente para ti? —preguntó Luna.
Tal vez pronto se encontraría con María... En aquel momento, ¿este hombre le diría las mismas palabras? Siempre la había considerado una niña que no entendía absolutamente nada, intentando engañarla con palabras muy dulces.
Andrés la miraba con gran interés:
—Pero, ahora vuelvo a tener ganas de tenerte a ti. ¿Qué debo hacer?
Luna abrió los ojos de par en par al instante en que escuchó las palabras, mirándolo con profunda incredulidad.
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