Luna levantó la copa y dio un pequeño sorbo de agua fría. Las palabras de Gabriel la sacaron de su ensoñación. Se quedó quieta durante cinco segundos, escuchando el tic-tac del reloj en la sala. Miró a Gabriel con total tranquilidad, apretando ligeramente los labios, y luego le preguntó con calma:
—Entendido. ¿Quieres que me vaya por un tiempo?
Luna se mantuvo serena, sin que Gabriel pudiera detectar ningún tipo de frustración o disgusto en su estado de ánimo. De hecho, ella también se había dad