Capítulo 430
Marta permaneció impasible, con dos grandes lágrimas cayendo de su rostro sereno, vistiendo una bata rayada azul y blanca. Se arrodilló lentamente junto a la cama, apoyándose con fuerza en ella.

—Gabriel, te lo suplico, déjame en paz. Él es joven y no sabe lo que hace. No te compares con él.

Sergio tenía los ojos enrojecidos y emitía un agudo lamento.

—Te dije que no le suplicaras, ¿no me escuchas?

Al ver esta triste escena, Gabriel solo sintió risa, y también cierta falsedad.

Cuando Marta rompi
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