—Pero soy una vieja quisquillosa, y ahora solo quiero comer pastel de castañas.
—Voy a prepararlo de nuevo para ti —dijo Luna.
Luna dejó su mochila y Gabriel la detuvo:
—Señora, usted también es una antigua sirvienta de la familia. Debe entender las reglas y su lugar. Además, si come demasiado en la noche, puede tener problemas de digestión. Carmen, acompáñela de vuelta a su habitación.
Carmen, otra sirvienta de la familia, respondió:
—Sí, señor.
—Espera, Carmen, ¿aún tenemos castañas en casa? —