En ese momento, una llamada telefónica interrumpió y perturbó los pensamientos de Luna. Era un número desconocido y Luna no sabía quién era, pero tenía una vaga idea en su corazón de quien era quien la estaba llamando. Al principio, el número que aparecía en la pantalla era una serie de dígitos desconocidos, pero de alguna manera, el nombre de “María Rodríguez” apareció ante sus ojos.
Luna sintió como si le faltara el aliento y agarró fuertemente su falda. Presionó el botón de contestar y acercó