—Además, estás a punto de tomar tus exámenes de ingreso a la universidad y no quiero que te distraigas. Temo que afecte a tus emociones.
—En realidad, me gusta mucho la profesora Carolina —contestó Luna con voz débil—. Si está dispuesta a quedarse con mi papá, la aceptaré. Además... no te preocupes por mis exámenes de ingreso a la universidad, porque ya he decidido en qué universidad quiero ingresar.
—¿En serio? ¿Puedes decírselo a tu hermano? —preguntó Andrés.
—Quiero ingresar a la Universidad